Madre Chiara Cazzuola expresa gratitud y abre un horizonte de esperanza: jóvenes protagonistas, comunidades acogedoras y voluntariado como espacio vocacional. Una invitación a vivir el «aquí y ahora» con corazón misionero y confianza en el Espíritu.
Roma (Italia). La Superiora General del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora (FMA), Madre Chiara Cazzuola, inicia la Circular n.° 1062 con un profundo sentimiento de gratitud. Agradece el clima de comunión que está acompañando los Capítulos inspectoriales, un tiempo favorable en el que las comunidades pueden expresar su voz, compartir reflexiones y deseos de bien. Aprecia la resonancia positiva de las Inspectorías, la disponibilidad con la que todas han acogido el tema del CG XXV y la implicación responsable de jóvenes y laicos en la reflexión carismática.
La Madre recuerda después el «aquí y ahora», iluminado por la encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV, que invita a construir la civilización del amor a través de fidelidades cotidianas, pequeñas y tenaces. La vida se juega en el lugar en el que el Señor nos pone, en las sorpresas y en las fatigas del día a día. Don Bosco nos enseñó la santidad del presente, con su síntesis pedagógica «Buenos cristianos y honestos ciudadanos» y con la exhortación de la Madre Mazzarello: «Hagamos el bien mientras estemos a tiempo». De aquí nace el llamado a las FMA y a las comunidades educativas: estar presentes, no huir del tiempo presente, vivir la misión con responsabilidad y presencia viva. La Madre confía este camino a María para que —como mujer que lleva a Cristo y genera esperanza— acompañe la preparación al CG XXV. E invita a seguir rezando por el don de la paz, sosteniendo con la oración y la solidaridad a las comunidades probadas por guerras, violencias, calamidades y pobreza.
La circular concluye con un saludo de la Madre y de las Consejeras, y con el deseo de vivir un buen mes del Rosario bajo la guía de María.
Fuente: Instituto FMA



