Envío de Voluntarios Sierra Amazonía 2026 – 2027

Uzhupud (Paute, Azuay, Ecuador). La Familia Salesiana se congregó el domingo 23 de agosto en la Unidad Educativa Agronómico Salesiano de Uzhupud para celebrar la Eucaristía de envío de 54 jóvenes que, durante el período 2026-2027, vivirán la experiencia del Voluntariado Juvenil Misionero de la Familia Salesiana (VJMFS) en distintas presencias salesianas de Ecuador.

Con entusiasmo, los jóvenes iniciaron así una nueva etapa de sus vidas, marcada por la convivencia en Comunidad y el servicio en la misión. La mayoría procede de obras educativas salesianas de la Sierra y la Amazonía ecuatoriana. A ellos se suman este año tres jóvenes provenientes de Estados Unidos y uno de la República Checa, que se incorporan a esta experiencia misionera con el deseo de compartir la vida, servir a los demás y descubrir, en el encuentro con Dios y con las personas, su proyecto de vida.

La celebración reunió a cientos de familiares, amigos, docentes, exvoluntarios, religiosas, religiosos y sacerdotes, quienes acompañaron a los jóvenes en el inicio de este camino. Con esta celebración de envío culmina un proceso de preparación y acompañamiento realizado por las obras de procedencia y por las comunidades salesianas en las que los jóvenes desarrollaron sus experiencias de prevoluntariado.

Antes de la celebración eucarística, el Equipo responsable del VJMFS llevó adelante el encuentro formativo destinado a ofrecer a los voluntarios herramientas, orientaciones y espacios de reflexión para afrontar este año de servicio con madurez, espíritu misionero y disponibilidad.

La Eucaristía fue presidida por el padre Juan Francisco Flores, Vicario Inspectorial SDB, quien invitó a los jóvenes a asumir esta experiencia desde una relación cada vez más profunda con Jesús. A partir del Evangelio dominical, en el que Cristo pregunta a sus discípulos: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?”, señaló que el voluntariado puede convertirse en un camino para pasar de una fe recibida o conocida “de oídas” a un encuentro personal con Cristo.

Además, enfatizó que, conocer a Jesús implica también aprender a reconocerlo en las personas concretas que las y los voluntarios encontrarán durante su misión: niños, adolescentes, jóvenes y familias. En esta perspectiva, el servicio que ofrecerán nace del encuentro con Cristo y se expresa en la manera de acompañar, escuchar y amar a todos.

Por otra parte, el celebrante destacó el carácter vocacional de esta experiencia, invitando a los jóvenes a no vivir estos meses de Voluntariado únicamente como un tiempo de servicio, sino como una oportunidad para preguntarse con libertad: “Señor, ¿qué quieres hacer con mi vida?”. Señaló que, las experiencias de alegría, dificultad, convivencia, cansancio y encuentro con los jóvenes pueden convertirse en espacios de discernimiento capaces de abrir nuevos horizontes. En este sentido, animó a los voluntarios y voluntarias a no tener miedo de hacerse preguntas, salir de sus seguridades, descubrir sus propios dones y ponerlos al servicio de los demás. El punto fundamental, recordó, no será solamente “¿qué voy a hacer con mi vida?”, sino también “¿a quién puedo amar y servir con ella?”.

La experiencia del Voluntariado representa también un compromiso para las familias y para las comunidades salesianas que los recibirán. Dirigiéndose a las madres y a los padres de familia presentes, el sacerdote les recordó la importancia de acompañar esta opción de servicio y discernimiento con confianza, oración y cercanía.

Del mismo modo, invitó a los Salesianos, a las Hijas de María Auxiliadora y a las Hijas de los Sagrados Corazones de Jesús y de María a asumir este compromiso: “También nosotros… asumimos un compromiso con ustedes: procurar que nuestras comunidades sean casa que acoge, escuela que educa, Iglesia que evangeliza y patio donde puedan encontrarse como amigos y vivir con alegría. Y ponemos especialmente este camino bajo la protección de María Auxiliadora. Que ella acompañe a quienes parten y permanezca cercana a las familias que los esperan”.

Seguidamente, el momento tan anhelado del recibimiento del destino donde vivirán la misión estuvo precedido por la entrega de la Cruz, que cada joven recibió como signo del envío misionero.

Al finalizar este momento de envío, se expresó la gratitud a las comunidades y a los equipos pastorales que han acompañado el proceso formativo de los jóvenes, al tiempo que se les invitó a continuar sosteniendo este camino con cercanía salesiana.

A los 54 voluntarios se les encomendó vivir esta nueva etapa con la pasión misionera de nuestro fundador, San Juan Bosco. Que, siguiendo su ejemplo de entrega generosa y servicio a los demás, puedan disfrutar cada día de su nueva familia y encontrar la alegría en la donación de la propia vida, haciendo suyas las palabras de Santa María Troncatti, patrona del VJMFS: “Cada día estoy más contenta de ser misionera”, y asumiendo también el lema que acompaña a los voluntarios: “Ser vida y esperanza”.

Ámbito de la Comunicación Social


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