
Quito (Ecuador). Las Hijas de María Auxiliadora de las comunidades de Quito, junto con jóvenes, docentes, colaboradores laicos y miembros de la Familia Salesiana de la Zona Norte, celebraron el 19 de octubre de 2026 el primer aniversario de la canonización de Santa María Troncatti, religiosa salesiana que abrazó con amor la tierra ecuatoriana e hizo de su vida un testimonio del Evangelio, al servicio de las personas y del respeto a las culturas con las que compartió su misión.
La Eucaristía, vivida en un ambiente de gratitud y alegría, se celebró en la Parroquia “María Auxiliadora” de El Girón y contó con la participación de las delegaciones de la Unidad Educativa Particular Bilingüe “Cardenal Spellman”, la Fundación “Laura Vicuña”, la Unidad Educativa Particular “María Auxiliadora” y la Unidad Educativa Particular “Santa María Mazzarello”. Presidió la celebración el padre Edwin Marcelo Coronel – SDB, Párroco, y concelebró el padre Francisco Sánchez – SDB, Director del Posnoviciado Salesiano.
En su homilía, el padre Coronel invitó especialmente a los jóvenes a descubrir en Santa María Troncatti una forma concreta de anunciar el Evangelio: hacer de la propia vida un testimonio del amor de Dios, incluso cuando las palabras no son suficientes. Desde su experiencia personal como misionero en Wasak’ entsa, recordó el consejo que recibió de un hermano sacerdote, el padre Domingo Bottasso, ante las dificultades para comunicarse en la lengua de la comunidad: “Lo más importante es que tú seas un evangelio abierto para ellos”. Una enseñanza que permite comprender la grandeza de Santa María Troncatti, quien, desde su sencillez y entrega, supo acercarse a quienes no compartían su idioma y hacerles descubrir, a través de sus gestos, la presencia de Dios.
Inspirado en las palabras del profeta Isaías, “Qué hermosos son los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae buena noticia y que proclama salvación”, el celebrante destacó que la belleza del mensajero reside en los pasos que da para llevar la Buena Noticia allí donde más se necesita. Así fue la vida de Santa María Troncatti: una mujer siempre dispuesta a salir al encuentro de los demás. El testimonio que nos ofrece en la actualidad debe llevar a preguntarnos hacia dónde conducen nuestros propios pasos y si caminamos únicamente detrás de nuestros sueños o si también buscamos responder al proyecto que Dios tiene para cada uno.
El sacerdote recordó la confianza con la que Sor Troncatti dejó Italia para venir al Ecuador, dejando su vocación y su futuro en las manos de Dios. Fue el Señor quien le abrió caminos y le enseñó el lenguaje del amor, capaz de superar las barreras culturales y llegar al corazón de las personas. En la Amazonía ecuatoriana, enfrentó dificultades sin abandonar a quienes necesitaban su presencia. Además, señaló que la fortaleza que la acompañaba, nació de su profunda unión con Cristo y de una mirada compasiva hacia el sufrimiento humano. En este sentido, evocó una expresión atribuida a la santa: “Una mirada al Crucificado me da vida y valor para seguir trabajando”.
También, invitó a los jóvenes a vencer la indiferencia, acercarse a quienes sufren y convertirse en constructores de paz. La misión cristiana, subrayó el padre Edwin Marcelo, se hace realidad en los gestos cotidianos de servicio, escucha y amor, sin esperar recompensas ni reconocimiento.
Posteriormente, afirmó que la vida de Santa María Troncatti revela que la misión da frutos cuando el corazón permanece unido a Cristo y disponible para el bien del prójimo. Finalmente, exhortó a los presentes a vivir con libertad interior, generosidad y pasión, recordando que el compromiso con Cristo y con el bienestar de los demás debe orientar nuestra vida: “Nuestro corazón puede estar comprometido con Cristo y con el bien del otro. El resto tiene que estar absolutamente libre, siendo generoso y apasionado en las cosas que hacemos. Que nos apasione estudiar, que nos apasione jugar, que nos apasione hacer la tarea de casa, que nos apasione todo”.
La celebración del primer aniversario de canonización de Sor Troncatti nos motiva a renovar el compromiso bautismal y reconocer que la santidad se construye en los gestos sencillos, en la atención a quien sufre y en la decisión cotidiana de hacer el bien.
Álbum fotográfico: https://tinyurl.com/36d9aehj
Ámbito de la Comunicación Social ECU











